Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces", símbolo del sentido común, el coraje y la determinación, sabio ermitaño, leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.

Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la

29/8/13

AGUA QUE EL AZUL LAVASTE

Agua que al azul lavaste,

agua de serenidad.

Agua que lavas el verde,

agua de conformidad.

Agua que pasó el molino,

rueda de vuelta a empezar.

Agua llovida del cielo,

agua de dulce pensar.

Agua que llevas mis sueños

en tu regazo a la mar.

Agua que pasas soñando,

¡tu pasar es tu quedar!


Miguel de Unamuno.

19/8/13

BICHEANDO POR LOS COLLADOS DEL ASÓN

El "Parque Natural de los Collados del Asón" es siempre un lugar para volver y disfrutar de sus valores ecológicos, paisajisticos, su fauna y flora silvestre y perderse por un entorno peculiar por sus formaciones karsticas de origen calcáreo, y los rasgos propios de lo que hace miles de años fue un territorio helado, con  glaciares y ríos de hielo.

 Pero hoy no voy a hablar de sus rutas y sus cimas, hoy quiero enseñar algunos de sus habitantes.
No es de extrañar que al ver este haya, la imaginación de nuestros ancestros ideara en estos bosques todo un mundo de seres fantásticos pertenecientes a la mitología de Cantabria donde abundan los Ojancanos, las Anjanas, las hadas buenas los trastolillos, las brujonas....
Saltapraos con cara de mala leche que miran enfadados a quien se atreve a molestar su placentero descanso, al calor de la roca, y te abandona, con agilidad pasmosa cuando ve  intenciones de retratarlo.
No tiene menos merito fotografiar a las inquietas mariposas que por cientos sobre vuelan sobre los cardos y las flores.
Algunas de colores imposibles, hasta para la paleta del mejor de los pintores.
Hay que tener buenas dosis de paciencia y perseguirla hasta conseguir hacer una foto con sus alas abiertas.
Esta es de todas la de mayor tamaño que vimos y la más huidiza, llegados hasta aquí bien podríamos pensar que es la protagonista.....
.....¡pero no!, la protagonista es esta vivora, que de no ser por Charo,(a quién desde hoy llamaré "la exploradora")  que nos advirtió de su presencia, el resto habríamos pasado sin darnos cuenta.

 Solo cuando al día siguiente quise informarme de las características de este animal descubrí la imprudencia que cometimos al fotografiarla tan de cerca. Activé el macro y estuve a menos de veinte centímetros de distancia de su cabeza. Se llama "Vivora cantábrica melánica",  es el animal más venenoso de la Península Ibérica, su picadura es muy dolorosa, produce visión borrosa, afecta al sistema nervioso y puede tener consecuencias graves si no se actúa con rapidez y se aplica un antídoto.

 Su color oscuro es una mutación que hace esta especie para atrapar mejor el calor de los rayos del sol. Su hábitat se extiende por toda la cornisa cantábrica y habita en latitudes muy altas incluyendo Los Picos de Europa. El frío hace que practicamente desde el mes de octubre hasta abril, esté aletargada.

 Debido al clima adverso en el que se desenvuelve su reproducción es muy pequeña pues aunque puede ser anual lo más frecuente es que lo haga cada dos años, pocos ejemplares de cada parto, entre tres y nueve ejemplares pero cuya mordedura ya es venenosa nada más nacer.

 ¿Qué os parece el angelito?. Por la noche soñé con ellas pues también vimos a su pareja rayada escondiéndose entre la maleza., Aún se me ponen los pelos de punta cuando pienso lo cerca que estuve de ella.
  ¡¡Ah!! y dicen que es muy difícil de fotografiar.





3/8/13

ERMITAS RUPESTRES

 ¿Qué hacer un sábado por la tarde, cuando una densa niebla cubre toda la zona litoral de Cantabria, y no se puede disfrutar de la playa?.
 Pues tomar la autovía de la meseta, subir hasta Reinosa y meternos en Valderredible,  por unas carreteras solitarias, bajo unas nubes de algodón visitar alguno de los tesoros más desconocidos y escondidos en la Cantabria profunda, siguiendo el curso del río Ebro que da nombre a este valle.
 A ambos lados de la carretera nos acompaña una tupida alfombra de brezo en flor y por las ventanillas del coche entran sugerentes aromas de romero y lavanda silvestres.
 Solo el ruido del motor del coche perturba momentaneamente la paz y el silencio de algún solitario cementerio.
 Miro alrededor y me invade la curiosidad pues en lo que mi vista alcanza no diviso ningún pueblo ni grande ni pequeño.
 Hemos dejado atrás perfiles de altas  montañas y el paisaje comienza a ser menos agreste, estamos cerca de la inmensa llanura de la meseta castellana.
 Las nubes juegan en el cielo, el calor aprieta y apetece entrar en la masa boscosa a buscar la sombra.
 Más de medio centenar de ermitas rupestres están contabilizadas en esta zona de Cantabria que forman parte y dan armonía a un rico paisaje y que entre sus paredes excavadas en la roca guardan siglos de historia.
 La primera parada es en Cadalso, un pueblo que en 2005 contaba con solo tres habitantes según el Instituto Nacional de Estadística.
 Una vez al año se abre para rendir culto a la Virgen del Carmen y en raras ocasiones para celebrar misa encargada por algún devoto.
 En la actualidad está bastante bien conservada tras haber sufrido años atrás abandono, diversas reformas y añadidos, ( una espadaña, un muro de piedra y hasta pavimentación del suelo) que hoy han sido suprimidos para recuperar su estado primitivo.
 A su lado encontramos diversas tumbas antropomórficas. La más impresionante es una, de por lo menos tres que se encuentran talladas al abrigo de la roca, que mide unos 190 cm. de largo, unos 50 cm. en su punto más ancho y unos 20 en su punto más estrecho, indicando así que su ocupante era un adulto y persona de alguna importancia relaccionada con la iglesia.
 No muy lejos de Cadalso está la ermita rupestre de Arroyuelos. También cuenta con una necrópolis si cabe más grande, o por lo menos eso parece, pues a su alrededor se ven más tumbas que en Cadalso, y no muy lejos se encuentra la Colegiata Románica de San Martín de Elines.
 No llegan a la veintena actualmente los habitantes de Arroyuelos, uno de sus vecinos tiene las llaves de la ermita y se ofrece gustoso a enseñarla a todo el que muestre interés por conocer un poco de estos monumentos.
 Esta ermita según documentos del año 1595 fue una casa  Concejo lo que supondría que Arroyuelos en el pasado fue un pueblo con determinada importancia.
 Aunque no ha sufrido tantas alteraciones como la de Cadalso, su estado de conservación es bastante bueno, solamente afeado por un muro de ladrillo que cierra lo que se supone que fue un desprendimiento de la roca con el paso de los años.
 Y para acabar el recorrido llegamos hasta San Miguel de las Presillas, esta ya dentro de los limites de la provincia de Burgos aunque en el pasado perteneció a Cantabria.
  Seguramente su situación y el lugar donde está tallada la hacen más bonita y más vistosa que las dos anteriores pero da pena y tristeza  contar lo que allíi vi. Su deterioro es mucho mayor debido a que está construida en roca arenosa en vez de la roca caliza sobre la que están construidas las otras, y a que hace unos años sus entradas fueron tapadas con un material plastificado y en su exterior han colocado una escalera y unas barandillas de hiero espantosas.
 El desgaste de sus pilares es alarmante y los gamberros de turno han hecho de las suyas dejando sus huellas y sus señas de identidad, (nadie como  este derivado de la especie para dejar constancia de por donde pasan), fehas, nombres y apodos, "yo estuve aquí", y demas sandeces adornan las paredes.
Es mucho más bonita de lejos sin duda alguna, y aunque me entristeció su estado y el abandono de su entorno, he de volver pues no fui lo suficientemente documentado, y después de hacerlo me he enterado de que por detrás de la ermita está la que llaman "cueva de la vieja" con la singularidad de que en una de sus paredes hay tallada una concha,  que hace creer a los historiadores  que estas tierras ya formaron hace muchos siglos parte del Camino de Santiago.