Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces", símbolo del sentido común, el coraje y la determinación, sabio ermitaño, leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.

Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la

27/3/14

SANTA MARÍA DE RIOSECO

Si quienes nos gobiernan no tuvieran la desvergüenza de malgastar los dineros de todos en aeropuertos sin aviones, puertos deportivos sin barcos ni yates, piscinas olimpicas sin olimpiadas, autopistas de peaje cerradas porque no las puede pagar nadie; nuestros mayores no tendrían que pagarse las medicinas, no habría listas de espera en los hospitales, las escuelas no habrían despedido educadores y el rico patrimonio que atesora este país no estaría por los suelos.

Un triste ejemplo que traigo hasta mi cueva hoy, es el Monasterio Cisterciense de Santa María de Rioseco, muy cerca de Villarcayo en la provincia de Burgos.

Levantado en el siglo XIII produce una gran tristeza ver el estado de sus piedras, donde antes era todo belleza, hoy  todo es triste y desolador...

...aunque los rayos del sol que se cuelan por el claustro parecen empeñarse en que sus bóvedas aún conserven parte de su esplendor.
Si de verdad hubiera un Ministerio de Cultura, el agua todavía correría por estos canales y abrevaderos...
...y regarían las fértiles tierras y huertos de los que a buen seguro sacaron sus moradores buenas cosechas.
Olería a pan recién hecho en este precioso horno de piedra...
...hasta las aguas del Ebro escucharían cada día el tañido de las campanas del monasterio...
... las hiedras  no se habrían adueñado de las piedras hasta hacer caer las paredes...
...el ángel tallado en las alturas no tendría esa cara de espanto...
...la Cilla estaría llena de grano y tinajas de vino...
...los muertos descansarían en paz y no habrían visto sus huesos profanados y esparcidos por el suelo...
...la humedad no habría criado musgos en sus techos y podríamos disfrutar de sus pinturas.

Los arcos de piedra no adornarían casas y fachadas de ricos y potentados, los retablos de madera no colgarían en salones fastuosos y recargados de cuadros expoliados.

Para que no todo sea tan desolador he de contaros que así y todo, aún queda un grupo de voluntarios que dedica tiempo y esfuerzos que pugnan por mantener vivo y devolver parte de la dignidad que tuvo este monasterio.
 Es irrisoria la cantidad que han dado los Fondos Europeos para  el Desarrollo Rural (FEDER).

18.000 Euros.


23/3/14

INSTANTES Y MOMENTOS -- II

 "En los atardeceres rojos,
 te siento a mi lado y no puedo evitar,
 que rueden  lágrimas de mis ojos,
y se mezclen con el agua del  mar."

"Le dijo el mar
La luna le dijo al mar
Déjame tu espejo verde

Porque me quiero peinar
Y se fue a peinar
La luna se fue a peinar
En un charco de agua clara
Con un peine de coral"
Lole y Manuel. "Bulerías de la luna"
 

17/3/14

INSTANTES Y MOMENTOS.

Cruje bajo mis pies una alfombra de hojas secas,
 todo alrededor es quietud.
 Los rayos de sol que se filtran entre los árboles,
 me atan a este remanso de paz,
 donde mansos y libres pastan los caballos.
Instantes y momentos que se recuerdan toda una vida.

"Hoy es siempre todavía y toda la vida es ahora"
ANTONIO MACHADO

3/3/14

HISTORIA DE UN ÁRAO

El pasado domingo 23 de febrero estuvimos limpiando un tramo de los más salvajes, atractivos y singulares de la costa cántabra, la Cala de San Julian en Liendo y su entorno. Este punto es uno de los escogidos para actuar dentro del Programa del Voluntariado de Cantabria.(PROVOCA), a la vista de los informes dados tras las inspecciones hechas en Noviembre por los Centinelas del Voluntariado, entre los que me cuento.

Lo peor que le puede pasar a un entorno,salvaje como este, es que se asfalte su acceso para que lleguen los "salvajes" de verdad y lo llenen todo de mierda. No quiero ni creo que sea necesario describir los residuos y la basura de todo tipo que allí encontramos, hasta un R-12 con su motor y todo entre las rocas.

Una zona de una belleza sin igual, con unos acantilados que superan los cuatrocientos metros de altura y que nada tienen que envidiar a los de otras latitudes más al norte como los de Escocia, Irlanda...y con una colonia de buitres leonados única en Europa al borde del mar.
Los últimos temporales  han dejado muchas aves marinas muertas en la arena, han llegado agotadas tras muchos días sin poder comer.
Resulta desolador contemplar esta mortandad, la mayoría de ellas áraos, frailecillos, alcas, se cuentan por miles las encontradas muertas y rápidamente se dispuso un seguimiento de los arenales para rescatar a todas aquellas que se encontraran con vida.
El martes siguiente,(dos días después de la limpieza), volví con un vecino que no conocía el lugar y que al oírme a mi hablar de su belleza quiso conocerlo y poderlo fotografiar.
Mientras Marce se dedicaba a la fotografía yo me encontré este árao que asustado hizo un débil intento por huir hacia las olas y torpemente sus pasos hacían que se chocara constantemente contra la arena.

 No me costó nada atraparlo y el pobre animalillo desconociendo mis intenciones me dio tal picotazo en la mano que hasta  me hizo sangre.
Poco a poco se fue calmando y sintiéndose a gusto con el calor de mis manos, y más a gusto después en el interior del coche con la calefacción hasta que llegamos a casa.

Lo metí en una caja de cartón y llamé al Centro de Recuperación de Aves que tienen al lado del Parque de Cabarceno, donde me dieron las instrucciones a seguir.
A la mañana siguiente bien temprano me acerqué a la pescadería y compré unos bocartes frescos para el árao,(bueno, alguno quedó para mi), y no sin esfuerzos se comió cuatro.

Por la tarde hicimos porque comiera alguno más. Y cuando digo hicimos lo digo porque mientras estuvo en casa fue una fiesta, las niñas de Marce, las mías, (aunque ya no sean tan niñas), todos entusiasmados con el "pájaruco", fotos, vídeos,caricias...

Por la tarde nos acercamos al Centro de Recuperación con él. Pesó 480 gramos, nos dijeron que por debajo de los 400 gramos se mueren todos, así que este se libró por las plumas de una muerte segura.

Allí se encargaran de que recupere peso a base de papillas hasta poder liberarle de nuevo, hasta la fecha nos dijeron que superaban los sesenta los que se habían recuperado.

Y nos vinimos para casa con una agradable sensación, no es que nos tengan que poner una medalla por haber librado al árao de una muerte segura, pero pienso que se podrían haber salvado muchas más aves si todos los que se han encontrado con ellas hubiesen hecho lo mismo.